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    Tratamiento farmacológico de las crisis de angustia. Reporte comparativo de la eficacia y seguridad del alprazolam y la imipramina en un estudio controlado
    (1991) Berlanga, Carlos; Canetti, Alicia; Chávez, Enrique; De la Fuente, Juan Ramón; Lara, Ma. del Carmen; León, Carlos; Nicolini, Humberto; Ontiveros, Martha; Ortega Soto, Héctor A.; Sepúlveda, Javier; División de Investigaciones Clínicas del Instituto Mexicano de Psiquiatría
    En las nuevas clasificaciones de los trastornos de ansiedad se separó a las crisis de angustia de la ansiedad generalizada. La característica principal de las crisis de angustia es que el paciente haya tenido uno o más ataques de pánico. Este diagnóstico se acepta cada vez más entre los investigadores. Al igual que el cambio de diagnóstico, los tratamientos para las crisis de angustia se han diversificado, pues a pesar de que las benzodiacepinas convencionales no mejoran los ataques de pánico, hay una triazolobenzodiacepina llamada alprazolam, que sí es efectiva en el tratamiento de las crisis de angustia y en la agorafobia con ataques de pánico. Este trabajo tiene por objeto informar acerca de los resultados obtenidos en la muestra mexicana de la Segunda Fase del Estudio Colaboratorio Nacional sobre Pánico, comparando los resultados del alprazolam, la imipramina y el placebo, administrados a pacientes con crisis de angustia. Se planeó que el tratamiento durara ocho semanas. El protocolo del estudio pretendía alcanzar la dosis efectiva a la tercera semana. Se analizó la eficacia y la seguridad de los medicamentos al ingresar el paciente, en la línea basal, y a la primera, a la cuarta, a la sexta y a la octava semanas. Se distribuyó aleatoriamente en los tres grupos a 73 pacientes, pero sólo a 70 se les pudo evaluar. El 54% pertenecía al sexo femenino, y la edad promedio de los pacientes del estudio era de 33 años. El 89% de los pacientes que tomaron alprazolam, el 82% de los que tomaron imipramina y el 55% de los que tomaron placebo, permanecieron hasta el final del estudio. De acuerdo con los resultados, los grupos que mejoraron más fueron los que tomaron medicamentos activos (P=0.02). Al finalizar la primera semana de tratamiento, 42% de los pacientes que tomaban alprazolam, 15% de los que tomaban imipramina y 9% de los que tomaban placebo dejaron de tener ataques de pánico. Al finalizar la octava semana se observó lo mismo en el 67% de los pacientes que tomaban imipramina, en el 52% de los que tomaban alprazolam y en el 42% de los que tomaban placebo. La Escala Global de Mejoría Aplicada por el Médico, mostró algunas diferencias entre los grupos durante las dos primeras semanas de tratamiento (P=0.01). Al finalizar el estudio, los pacientes que tomaban imipramina y alprazolam habían mejorado más que los que habían tomado placebo (P=0.001 y P=0.002, respectivamente). Estos resultados se obtuvieron con una dosis media de 4 mg. de alprazolam al día y con 150 mg. de imipramina al día. Nuestros resultados son similares a los encontrados por el Estudio Colaborativo Nacional. Los dos medicamentos fueron más efectivos que el placebo a lo largo de las ocho semanas. El alprazolam fue mejor aceptado por los pacientes y su eficacia inicial fue más rápida, pero al finalizar el estudio, la imipramina mostró tener la misma eficacia. En general, los dos medicamentos fueron igualmente tolerados. Ninguno produjo efectos adversos. Sin embargo, los pacientes que tomaron alprazolam experimentaron más sedación y problemas motores, mientras que los pacientes que tomaron imipramina tuvieron trastornos en el sueño y aumentaron de peso. Cuando el médico se ve ante la necesidad de decidir sobre la mejor manera de tratar a los pacientes que padecen crisis de angustia, deberá tener presente la notable evidencia de la eficacia de estos medicamentos.
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    La amitriptilina como coanalgésico en pacientes con cáncer
    (1990) Lara, Ma. del Carmen; Plancarte, Ricardo; De la Fuente, Juan Ramón; Ex-Residente de Investigaciones Clínicas en el Instituto Mexicano de Psiquiatría y Ex-Becaria del PUIS, actualmente Escuela de Medicina, Universidad Autónoma de Puebla
    Se realizó un ensayo clínico, doble ciego, comparando el efecto coanalgésico de la amitriptilina con placebo en pacientes con cáncer en el tratamiento paliativo del dolor. El medicamento se administró durante cuatro semanas a una dosis inicial de 25 mg., la cual se aumentó en 25 mg. cada semana hasta llegar a 100 mg. Se analizó el efecto del tratamiento después de 14 días (16 pacientes) y de 28 días (8 pacientes). Para su comparación se empleó un análisis de varianza. No se observaron diferencias significativas entre los tratamientos. A los 14 días hubo mejoría en ambos grupos en el índice de dolor, los síntomas generales y la depresión. Aunque no hubo diferencias significativas entre los grupos, a los 28 días de tratamiento los pacientes que recibieron amitriptilina se encontraban clínicamente mejor que los que tomaron placebo. La ausencia de diferencias estadísticamente significativas entre los grupos se discute como producto de dos posibles factores: el número reducido de pacientes que ingresaron y permanecieron en el estudio, y el efecto del placebo.
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    Alteraciones en la memoria de pacientes con crisis de angustia, y efecto del tratamiento farmacológico con alprazolam e imipramina
    (1988) Nicolini, Humberto; Villarreal, Gerardo; Ortega-Soto, Héctor A.; De la Fuente, Juan Ramón
    Para evaluar si los pacientes con crisis de angustia (ataques de pánico) cursan con alteraciones de los procesos mnésicos, se usó la Escala de la Memoria de Wechsler en 38 pacientes antes y después de tratamiento farmacológico y se comparó su desempeño con el de un grupo de 20 voluntarios sanos. Los pacientes recibieron en forma doble ciega tratamiento con alprazolam, imipramina o placebo. Antes del tratamiento los coeficientes de memoria del grupo de pacientes fueron significativamente inferiores a los del grupo control (p < 0.001). Las correlaciones entre la severidad de los síntomas del padecimiento y el puntaje total en los pacientes antes y después del tratamiento no fueron estadísticamente significativas. Sin embargo, se observó que los pacientes que mejoraron su calificación en la escala después de 3 semanas de tratamiento lograron una mayor reducción en el número de crisis de angustia por semana en comparación con los que bajaron su calificación (p < 0.05). Estos hallazgos indican que los pacientes con crisis de angustia cursan con alteraciones mnésicas, cuya mejoría se asocia con la disminución en el número de crisis que presentan, independientemente del fármaco que hayan recibido.
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    Diferencias entre crisis de angustia y ansiedad generalizada en la Escala de Hamilton para Ansiedad
    (1988) Lara, Ma. del Carmen; Ontiveros, Martha; Berlanga, Carlos; De la Fuente, Juan Ramón
    Para evaluar las diferencias sintomáticas entre las crisis de angustia (ataques de pánico) y ansiedad generalizada, se estudiaron 107 pacientes a quienes se les aplicó la Escala de Hamilton para Ansiedad sin que estuvieran bajo la influencia de ningún medicamento psicoactivo. La confiabilidad de la escala se determinó calculando la proporción entre la varianza individual y la varianza de error. Las diferencias entre ambos grupos se analizaron comparando cada uno de los reactivos de la escala, y finalmente se hizo un análisis factorial mediante el método de componente principal en el grupo de pacientes con crisis de angustia. Los resultados obtenidos muestran que la confiabilidad de la escala es mejor en pacientes con crisis de angustia (r=0.84) que en pacientes con ansiedad generalizada (r=0.18). Los pacientes con crisis de angustia presentaron fundamentalmente miedo, síntomas sensoriales, cardiovasculares y respiratorios; en cambio los pacientes con ansiedad generalizada reportaron sobre todo sentirse ansiosos, lo cual pudo constatarse durante la entrevista. Nuestros hallazgos son compatibles con la idea de que las crisis de angustia constituyen un trastorno distinto y que el concepto de ansiedad generalizada necesita ser validado empíricamente antes de ser aceptado como una entidad nosológica.
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    Densidad de probables receptores dopaminérgicos en los linfocitos de los pacientes con esquizofrenia paranoide. Resultados preliminares
    (1988) Heinze, Gerhard; Ortega, Héctor; Benítez-King, Gloria; Forray, Carlos; Huerto-Delgadillo, Lourdes; Galván, Gisela; De la Fuente, Juan Ramón; Salas, Carlos
    Los estudios con tomografía por emisión de positrones y los estudios postmortem indican que por lo menos un grupo de pacientes esquizofrénicos experimentan un aumento en la densidad de los receptores para la dopamina (tipo D2) a nivel central. Recientemente Bondy y cols. informaron que este incremento también podría observarse en los linfocitos de estos pacientes y que, además, pudiera ser un marcador de vulnerabilidad, es decir, una característica que se hereda junto con la propensión a padecer la enfermedad. Es evidente que, de ser esto cierto, constituiría un hallazgo trascedental en el estudio de tan devastadora enfermedad. Sin embargo, la evidencia sobre los sitios de unión dopaminérgicos en los linfocitos es muy controvertida ya que algunos autores no han podido demostrar la unión específica de ligandos dopaminérgicos en estas células, por lo que en este trabajo estudiamos la unión de 3H-espiperona en linfocitos de pacientes esquizofrénicos y en voluntarios sanos. SUJETOS: Seis voluntarios sanos, sin historia personal ni familiar de enfermedad mental, evaluados mediante una entrevista no estructurada; nueve pacientes que en dos entrevistas satisficieron los criterios diagnósticos de esquizofrenia del DSM-III-R, según evaluadores independientes, y 19 familiares de los pacientes. De una muestra sanguínea de 60 ml. se extrajeron los linfocitos según el método de Bondy, y se llevó a cabo un ensayo de radiorreceptor para determinar la Bmáx y la KD con 3H-espiperona en concentraciones que iban de 0.04 a 0.4 M. La unión no específica se determinó mediante la adición de haloperidol 10mM según la técnica descrita por Richelson. Los parámetros se calcularon con el programa LIGAND. Nuestros resultados preliminares sugieren que los pacientes con esquizofrenia son diferentes de los sujetos control y similares al grupo de padres y hermanos. Esta diferencia se presenta únicamente en la variabilidad pero no en la tendencia central.