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    Trastorno obsesivo compulsivo en niños y adolescentes: una actualización. Primera parte
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2008) Vargas Álvarez, Luis Alberto; Palacios Cruz, Lino; González Thompson, Guillermo; De la Peña Olvera, Francisco; Clínica del Trastorno Obsesivo Compulsivo, Dirección de Servicios Clínicos, Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente; drluisvargasalvarez@yahoo.com.mx
    El trastorno obsesivo compulsivo se ha reportado en los últimos tiempos con mayor prevalencia en la edad pediátrica que lo reportado anteriormente, esto se debe probablemente a una mejor caracterización de su presentación en niños y adolescentes y al desarrollo de mejores métodos de evaluación. Los criterios diagnósticos son los mismos para niños, adolescentes y adultos. Debido a su bajo nivel de conciencia, los niños pueden no considerar sus obsesiones como exageradas o ilógicas por lo que el DSM-IV no incluye este criterio en este grupo de edad. Aunque hay muchas similitudes sintomáticas a distintas edades, también hay importantes diferencias que convierten este padecimiento en un reto diagnóstico y de tratamiento en el TOC de inicio temprano. La prevalencia del TOC pediátrico se ubica en un rango de 2% a 4%, con una predominancia de los hombres en relación a las mujeres. En México aún no se cuenta con estudios que confirmen estas cifras en esta forma de presentación pediátrica. Frecuentemente los niños, más que los adolescentes y los adultos, pueden presentar conductas compulsivas, sin un componente obsesivo, lo cual probablemente se asocie al desarrollo cognitivo. Los síntomas obsesivos y compulsivos presentan diferencias en el contenido de acuerdo al grupo etario. Las obsesiones más comunes en el TOC de inicio temprano son las relacionadas a la contaminación y gérmenes con compulsiones relacionadas a lavado y revisión. Otras obsesiones frecuentes son el temor a dañar a otros. Se ha identificado que los adolescentes presentan con mayor frecuencia obsesiones sexuales o religiosas y, junto con los niños, más obsesiones agresivas y compulsiones de atesoramiento que los adultos. Por sus características el TOC de inicio en la infancia ha dado pauta a diversas clasificaciones, como son la presencia comórbida de tics y la agregación familiar con más de un integrante con el padecimiento. Algunos estudios han reportado diferencias entre los niños que padecen TOC con tics versus aquellos sin tics, como es la mayor frecuencia de rituales de repetición sin contexto de evitación al daño y menor frecuencia de síntomas relacionados con contaminación/lavado. Otra forma de clasificación que en la actualidad ha permitido la subdivisión del TOC en subtipos se ha apoyado en el análisis factorial, donde se han identificado subtipos en adultos y recientemente en niños y adolescentes con consistencia entre autores. Los subtipos propuestos son: lavado/contaminación, simetría/orden, obsesiones sexuales/religiosas y atesoramiento. Respecto de las hipótesis etiológicas, las evidencias de agregación familiar y los estudios en gemelos han esclarecido el importante papel genético de este trastorno. Otras teorías biológicas no genéticas para el TOC que se han considerado son las lesiones cerebrales focales y secuelas inmunes generadas por infecciones con el estreptrococo beta-hemolítico del grupo A que podrían explicar alguna proporción de los individuos con TOC. Diversas líneas de investigación han evidenciado que la neuropatología del TOC se encuentra en el circuito cortico-estriado-tálamo-cortical, donde están implicadas la disfunción de la dopamina, la serotonina, el glutamato y el GABA. articularmente existe evidencia sobre la serotonina, dada la amplia utilización y probada efectividad de los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS) en el tratamiento del TOC. Los estudios electrofisiológicos y con potenciales relacionados con eventos (PREs) han sido limitados en adultos y no hay reportes en población pediátrica. Por medio de estudios de neuroimagen como la tomografía axial computarizada (TAC), se ha reportado: disminución de volumen bilateral en el núcleo caudado y cambios estructurales en los ganglios basales ante sintomatología obsesivo-compulsiva durante la adolescencia. La tomografía por emisión de positrones (TEP) en adultos ha sugerido un incremento en el metabolismo del giro orbital y la cabeza del núcleo caudado, mientras que en sujetos con una edad de aparición en la adolescencia se ha reportado un incremento en el metabolismo en regiones orbito-frontal izquierda, sensorio-motor derecha, giro del cíngulo anterior y prefrontal bilateral.
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    Trastorno obsesivo-compulsivo en niños y adolescentes: Una actualización. Segunda Parte
    (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, Tlalpan, México, D.F. Tel. 4160-5000., 2008) Vargas Álvarez, Luis Alberto; Palacios Cruz, Lino; González Thompson, Guillermo; De la Peña Olvera, Francisco; Clínica de Trastornos Obsesivos-Compulsivos, Dirección de Servicios Clínicos. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente; drluisvargasalvarez@yahoo.com.mx
    El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se ha reportado en los últimos tiempos con mayor prevalencia en la edad pediátrica que lo reportado anteriormente gracias a una mejor caracterización de su presentación en niños y adolescentes y al desarrollo de mejores métodos de evaluación. Por sus características en la infancia el TOC ha dado pauta a diversas clasificaciones, una de estas formas de clasificación está condicionada por la coexistencia o comorbilidad con otros trastornos. Los tics o Trastorno de Gilles de la Tourette están fuertemente relacionados con un inicio temprano y con agregación familiar; la mitad de los niños y adolescentes con síndrome de Gilles de la Tourette desarrollan TOC. El 60% de los niños y los adolescentes que acuden a buscar tratamiento por TOC han tenido historia de trastornos por tics a lo largo de la vida. La comorbilidad del TOC con otros problemas ansiosos durante la infancia y la adolescencia es alta, en especial con el trastorno de ansiedad por separación, la fobia social, el trastorno de ansiedad generalizada y las fobias específicas. El trastorno depresivo mayor (TDM), es frecuentemente comórbido, más en los adolescentes que en los niños, el TDM comórbido se ha vinculado más con la duración del TOC que con la edad de inicio temprano. Con respecto al trastorno bipolar (TB), los reportes también muestran importante relación con el TOC. Las investigaciones de comorbilidad han estudiado el impacto del TB sobre el curso del TOC y encontraron mayor frecuencia de: curso episódico, episodios depresivos, deterioro funcional, hospitalizaciones y uso de polifarmacia. Otras investigaciones sobre esta comorbilidad TB/TOC vs. TOC han reportado mayor frecuencia del diagnóstico de TB tipo II y mayor asociación con inicio temprano del TOC. También se ha reportado frecuentemente la comorbilidad con los trastornos externalizados y particularmente con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que se ha asociado con un inicio más temprano del TOC, disfunción social y académica. Este patrón comórbido TOC/TDAH está vinculado a mayores problemas de inatención y conductas agresivas y se presenta más frecuentemente en hombres. El TDAH es un factor de riesgo para presentar trastorno negativista y desafiante o trastorno disocial en la adolescencia. Otras comorbilidades importantes a considerar son los trastornos del espectro obsesivo-compulsivo como los trastornos del control de los impulsos, trastorno dismórfico corporal y de la conducta alimentaria y trastorno sexual compulsivo. La comorbilidad con trastornos psicóticos como la esquizofrenia debe ser tomada en cuenta. En la evaluación de niños y adolescentes con TOC se requiere una investigación exhaustiva sobre los síntomas obsesivos-com-pulsivos actuales y pasados, así como su comorbilidad e historia familiar. Las entrevistas con los niños requieren de la participación de los padres y profesores. Muchos niños y adolescentes se sienten avergonzados por sus síntomas por lo que es importante dar tiempo necesario para lograr la confianza del chico para hablar de sus síntomas. Existen diversos instrumentos útiles para establecer la severidad del TOC en niños y adolescentes. Entre los cuestionarios auto-aplicables se encuentra el Inventario de Obsesiones de Leyton (LOI) y el inventario de obsesiones y compulsiones de Maudsley (MOCI). La Escala de Yale-Brown para Niños (CY-BOCS) es de los instrumentos más frecuentemente utilizados en la clínica e investigación, que evalúan los tipos de obsesiones y compulsiones así como su severidad. La mayoría de los niños con TOC requieren múltiples tratamientos, por ejemplo: terapia cognitivo-conductual, fármacos, entrenamiento conductual para los familiares, etc. La disponibilidad de los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS) ha cambiado sorprendentemente el tratamiento del TOC con efectividad basada en evidencia. Hasta el momento, se reconoce que la combinación de terapia cognitivo-conductual y tratamiento farmacológico con ISRS es la estrategia con mayores resultados y mejoría sostenida.