Browsing by Author "De la Fuente, Ramón"
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Item Acerca de la educación del psiquiatra(1983) De la Fuente, Ramón; Instituto Mexicano de PsiquiatríaItem Acerca de la identidad del psiquiatra(1994) De la Fuente, Ramón; Director General del Instituto Mexicano de PsiquiatríaDespués de señalar el carácter aparentemente, dual de la psiquiatría, el autor describe su campo de acción. Sus límites y sus fronteras. Tras una rápida visión de su evolución histórica, se analizan los principales enfoques que mantienen una actitud hostil hacia ella. Se hace hincapié en el papel que los medios de comunicación han desempeñado para crear un estado de desinformación de la opinión pública acerca del verdadero papel médico de esta especialidad. Con toda su experiencia y autoridad moral, el autor describe a grandes rasgos cuál es la identidad del psiquiatra en el mundo contemporáneo.Item Acerca de la salud mental en México(1982) De la Fuente, Ramón; Director General del Instituto Mexicano de PsiquiatríaItem Las adicciones en México. I. El abuso del alcohol y los problemas relacionados(1987) De la Fuente, Ramón; Medina-Mora, Ma. Elena; Director General del Instituto Mexicano de PsiquiatríaEl alcoholísmo y el abuso de bebidas alcohólicas son fenómenos complejos que deben enfocarse en términos de una multiplicidad de factores. Para poder manejar eficientemente estos problemas, es esencial tomar en cuenta esta pluralidad. Este trabajo consta de dos secciones. En la primera se presenta un diagnóstico del problema tomando en cuenta los factores relacionados con la disponibilidad de las bebidas alcohólicas, las prácticas de consumo, las consecuencias del abuso y las variables sociales y culturales que afectan el consumo. En la segunda sección se plantean las medidas de prevención recomendadas para México, considerando los mismos elementos del diagnóstico. La producción y comercialización de bebidas embriagantes son actividades económicas de gran volumen, que producen considerables ingresos al Estado y a quienes participan en ellas. Esta industria ha mostrado un desarrollo acelerado apartir de 1960, debido, en parte, a que las principales firmas controlan todo el proceso, desde la producción de insumos hasta la distribución, desplazando a las compañías que tienen menores recursos. En 1984, el consumo per capita en México, calculado de la venta de bebidas que están sujetas a controles sanitarios y fiscales, fue de 72 litros de bebidas alcohólicas y 5.46 litros de etanol puro. Estas cantidades serían aún más altas si se incluyeran todas la bebidas que no están sujetas a control. La dinámica del consumo varía de acuerdo con el tipo de bebida; el de pulque y cerveza ha disminuido, mietras que el de brandy, el de ron y el de vino de mesa muestra aumentos importantes. El consumo per capita en México es inferior al reportado en Estados Unidos, URSS y los países europeos (especialmente el de los que son productores de vino). Sin embargo, la tasa de cirrosis en la población masculina (28.9 por 100 000 habitantes), es comparable a la reportada en España, país consumidor de vino por excelencia, la cual es de 31.2 por 1000 000 habitantes. En nuestro país ésta es una de las principales causas de muerte entre la población general y es la primera entre la población masculina de 35 a 54 años. Los problemas asociados con el consumo de alcohol están directamente relacionados con la proporción de la población que consume el alcohol disponible y con las prácticas de consumo. En México existen altas tasas de abstención, especialmente entre las mujeres; el alcohol disponible lo consume un pequeño sector de la población, principalmente el de los hombres de edad media. Si bien la tasa de abstención es superior a la observada en otros países, también lo es la tasa de embriaguez. El patrón típico de consumo es episódico, pero se ingieren grandes cantidades de alcohol en cada ocasión. Este patrón se asocia con un alto grado de problemas, en particular, la participación del alcohol en actos violentos muestra una relación directa con el grado de violencia involucrada: en 1983, 15.8% de los accidentes de tránsito ocurrieron mientras el conductor se encontraba en estado de ebriedad. El 22% de los pacientes atendidos en hospitales de urgencia en la Ciudad de México en 1985, presentaban niveles positivos de alcohol en sangre. En 1981, la participación del alcohol en delitos del fuero común y federal, fue del 23%. En 1980, en el 38% de los casos de suicido registrados por el servicio médico forense en el D.F. se encontró un nivel de alcohol en sangre superior a 10 mg por 100 ml. Finalmente, el 49% de los homicidas recluidos en la Penitenciaría del D.F., había ingerido bebidas alcohólicas antes de cometer el crimen. Del diagnóstico del problema se desprende la importancia que tienen los programas preventivos. El programa contra el alcoholismo y contra el uso de bebidas alcohólicas, elaborado por la Secretaría de Salud, se basa en la evidencia de que las medidas preventivas aisladas no dan resultados satisfactorios y en que son más promisorias las acciones conjuntas que inciden tanto sobre la oferta como sobre la demanda. Dado que estas acciones rebasan la competencia de la Secretaría, se formó el Consejo contra las Adicciones, en el que participan los sectores público, social y privado. La estrategia del programa incluye la limitación de la disponibilidad, la educación para la salud, la identificación y tratamiento oportunos del bebedor problema y la asistencia y rehabilitación del alcohólico y de su familia, así como la investigación y la formación de recursos humanos en el área.Item Las adicciones en México. II. El abuso y la dependencia de fármacos psicoactivos(1987) De la Fuente, Ramón; Medina-Mora, Ma. Elena; Director General del Instituto Mexicano de PsiquiatríaEl abuso de drogas psicoactivas y la farmacodependencia constituyen fenómenos complejos con raíces y consecuencias biológicas, psicológicas y sociales que rebasan las fronteras geográficas, pero que en cada país tienen características propias. Sus consecuencias nocivas se muestran tanto en el individuo, cuya salud y conducta son afectadas, como en la familia y la sociedad, cuya seguridad se ve amenazada. El trabajo comprende dos secciones: en la primera se presenta un diagnóstico del problema en el país, utilizando información de investigaciones ya publicadas, y la segunda trata sobre su prevención. Afortunadamente en nuestro país, la farmacodependencia, con excepción del uso de solventes inhalables, aún no alcanza dimensiones epidémicas, pero dadas las tendencias mundiales del fenómeno, hay peligro de que se extienda su consumo. México es un país productor de opio, heroína y mariguana y es lugar de paso de la producción mundial hacia los Estados Unidos. A pesar de esto, el abuso de heroína y de cocaína es aún bajo. La zona fronteriza noroccidental presenta las tasas más altas de consumo de heroína y cocaína; el uso de heroína es casi exclusivo de esta zona. Los resultados de las encuestas que se llevaron a cabo en hogares señalan importantes variaciones regionales, con índices más elevados en las ciudades ubicadas en la región noroccidental del país, y sin embargo, aún en estas ciudades, los índices de consumo son bajos, especialmente si se les compara con los reportados en los Estados Unidos. Debido a que esta aproximación no considera a la población sin lugar fijo de residencia, puede suponerse que los índices de consumo son superiores, especialmente para el uso de heroína y de solventes inhalables. Un método alternativo es el estudio de jóvenes en escuelas de nuestro país; el más reciente fue llevado a cabo en 1986 en la población de enseñanza media y media-superior del país, y tuvo como objetivo obtener las cifras de prevalencia, comparar estos resultados con uno similar realizado en 1976, y conocer las tendencias del fenómeno en los últimos 10 años. Se aplicaron encuestas a 9,967 estudiantes y se obtuvieron resultados por regiones del país. El 12% de los estudiantes reportaron haber usado una o más drogas, incluyendo a los jóvenes que dijeron haber consumido alguna droga, excluyendo el tabaco y el alcohol. El uso en el mes previo al levantamiento de la encuesta no sobrepasó el 1%, y el uso diario osciló entre el 0.1% y el 0.3%. Los índices más elevados se observaron en la región norte, especialmente para el consumo de mariguana y de cocaína, en tanto que la región sur mostró los índices más bajos. En general, puede decirse que las 13 regiones estudiadas, la región noroccidental, que comprende los estados de Baja California Norte y Sur, Sonora y Sinaloa, y la región que comprende el estado de Guerrero, mostraron índices de consumo significativamente más altos que la media nacional; en la primera región sobresalió el uso de cocaína, mariguana e inhalables, y en la segunda, el de cocaína, sedantes y anfetaminas.Las cifras observadas en los Estados Unidos son considerablemente superiores a las observadas en México, especialmente en el caso de la mariguana (52.4% y 3.2%), la cocaína (17.3% y 1.6%) y los inhalables (15.4% y 4.4%). Durante los diez años estudiados en México, se observaron incrementos significativos para el uso "alguna vez en la vida" de mariguana, inhalables y anfetaminas. El uso frecuente no mostró cambios significativos. El consumo de drogas entre los jóvenes que no asisten a la escuela, es más elevado. Los estudios realizados en la Ciudad de México muestran una prevalencia de uso diario de 22% entre menores que trabajan en las calles. Las estadísticas de los centros de tratamiento también muestran variaciones regionales importantes. El uso de narcóticos sobresale en la región noroccidental, el de mariguana en la región sur y el de inhalables en el área metropolitana de la Ciudad de México. En un sistema de registro y reporte de drogas, coordinado por el Centro de Información de Drogas del Instituto Mexicano de Psiquiatría, se detectaron 608 casos de usuarios en los centros de atención especializada para farmacodependientes, en los centro de urgencias, en las instituciones psiquiátricas y en las instituciones de asistencia social, incluyendo a aquellas dedicadas a la prevención del delito en la Ciudad de México. Las drogas más reportadas fueron la mariguana y los solventes. En una segunda parte se analizan las medidas de prevención que se plantean en el Programa contra la Farmacodependencia de la Secretaría de Salud, cuyo proyecto fue elaborado en el Instituto Mexicano de Psiquiatría, y comprende acciones en las áreas de legislación y reglamentación, educación para la salud, prestación de servicios, vigilancia epidemiológica, investigación y formación de recursos humanos.Item Las adicciones y los programas para combatirlas(1985) De la Fuente, RamónItem Alcoholismo y disponibilidad de bebidas embriagantes(1982) De la Fuente, Ramón; Instituto Mexicano de PsiquiatríaItem El alcoholismo y el abuso del alcohol: visión de conjunto(1987) De la Fuente, Ramón; Director General del Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, Tlalpan, 14370, México, D.F.Es de suponerse que el alcohol sea la más antigua de las sustancias con efectos sobre la mente y la conducta que los hombres han tenido a su alcance, cuyo abuso es causa de daños graves a la salud de los individuos, a las familias y a la sociedad. Igualmente antiguos son los intentos de evitar su abuso, sin embargo, los esfuerzos que actualmente realizan los organismos responsables de la salud pública se orientan en dirección opuesta a la de los intereses financieros involucrados. Se ha tendido a considerar al alcohólico como una persona que sufre una enfermedad específica, cuyo componente central es la forma peculiar en que ingiere el alcohol, pero esta perspectiva tiene grandes limitaciones. La principal es que deja de lado los aspectos más significativos del fenómeno: el abuso del alcohol por personas que no son alcohólicas, pero que cuando beben, lo hacen en formas, cantidades y situaciones que conllevan riesgos graves para ellas mismas y para los demás. Por otro lado, es cierto que muchos alcohólicos están enfermos, pero sus enfermedades son más bien una consecuencia del uso excesivo del alcohol, y no su causa. A partir de 1960, el consumo de alcohol se ha extendido entre las mujeres y los jóvenes. Se ha descubierto que muchos orientales no tienen la enzima hepática aldehidodeshidrogenasa, por lo que cuando ingieren alcohol tienen una reacción de rubicundez, similar a la que causa el disulfirán. Hay evidencia de que aun el consumo de pequeñas dosis de etanol produce daño en el procesamiento cerebral de la información, pero el consumo crónico es la causa más importante del deterioro mental del adulto. Los daños que origina en el tejido cerebral pueden acelerarse por una mala alimentación. Después del cerebro, el hígado es el órgano más severamente afectado por el alcohol. La cirrosis alcohólica es la causa principal de muerte entre las personas que abusan del alcohol. Las mujeres embarazadas que beben alcohol ponen en riesgo al feto en desarrollo, y es la causa teratogénica conocida más frecuentemente de retardo mental en el recien nacido. Además, se ha encontrado que los hijos de alcohólicos tienen tres veces más probabilidades de ser también alcohólicos. Los datos de 23 estudios muestran que la tercera parte de las personas que murieron en accidentes automivilísticos tenían concentraciones de alcohol en la sangre por arriba del nivel de 0.10%, lo cual equivale a cinco o seis bebidas ingeridas 2 horas antes de manejar. Los sujetos alcohólicos son proclives a sufrir accidentes industriales y caídas y a perecer ahogados o atropellados. Dos terceras partes de los homicidios fueron cometidos por personas que habían ingerido alcohol antes del crimen. No se ha podido dilucidar si la depresión contribuye al abuso del alcohol y al suicidio, o si, por el contrario, el alcohol es causa de la depresión y del suicidio. En los últimos años han aumentado en México las tasas anuales de consumo per cápita (4,72 lts. de etanol en la población total, y 8.62 lts. en la población mayor de 15 años), en tanto que el 5.7% de la población mayor de 20 años es alcohólica.Item El ambiente y la salud mental(1979) De la Fuente, Ramón; Director General de Salud Mental, SSA.Item Los ancianos y las drogas(1981) De la Fuente, RamónItem Angustia normal y angustia patológica(1980) De la Fuente, Ramón; Jefe del Departamento de Psicología Médica. Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina. UNAM.Item Ciencia y conocimiento subjetivo en la psicoterapia(1983) De la Fuente, Ramón; Instituto Mexicano de PsiquiatríaItem Cincuentenario de la Secretaría de Salud(1993) De la Fuente, RamónItem El concepto de voluntad a la luz de la psiquiatría(1979) De la Fuente, Ramón; Director General del Centro Mexicano de Estudios en Salud MentalItem Conclusiones: las acciones para combatir el problema(1987) De la Fuente, Ramón; Instituto Mexicano de PsiquiatríaItem Las consecuencias del desastre en la salud mental(1986) De la Fuente, Ramón; Miembro de El Colegio Nacional y Director General del Instituto Mexicano de Psiquiatría, Calz. México-Xochimilco 101, Col. San Lorenzo Huipulco, C.P.14370, México, D.F.El sismo del 19 de septiembre de 1985 generó en la ciudad de México una serie de trágicas situaciones sociales. Fue uno de los traumas colectivos más dolorosos de nuestra historia. En este artículo se pasa revista a los estudios psicosociales que se han realizado sobre desastres naturales, accidentes y acciones de guerra. Desde las primeras horas posteriores al sismo, la Secretaría de Salud estableció un programa de salud mental con cuatro subprogramas: coordinación, información, prevención y atención, y capacitación de personal. Las diversas instituciones del sector salud coordinaron sus esfuerzos con diversas corporaciones de especialistas de la salud mental. A través de los medios de comunicación se informó al público sobre la forma de contender con las consecuencias psicológicas del desastre, así como sobre la manera de acceder a los recursos de auxilio disponibles. El personal de salud mental se abocó a la prevención de las crisis psicológicas de los damnificados acogidos en albergues, campamentos y refugios provisionales. Se intentó, asimismo, identificar a las personas con trastornos psicológicos. Las instituciones psiquiátricas del área metropolitana abrieron sus puertas para consultoría y se establecieron brigadas móviles de auxilio psicológico. Se establecieron cursos intensivos y talleres para capacitar a los responsables de los albergues, a enfermeras, maestros de escuela, médicos en servicio y a otros grupos organizados, con el fin de mejorar la ayuda a los damnificados. El autor consigna algunos datos de los estudios realizados por investigadores del Instituto Mexicano de Psiquiatría y de la Dirección General de Epidemiología de la SSA, sobre la incidencia de casos en una población de alto riesgo. Se aplicó un cuestionario para evaluar cinco entidades definidas por el DSM-III: trastornos postraumáticos del estrés, crisis de angustia, estados de ansiedad generalizada, fobias y depresión. El 28% de la muestra presentó el síndrome postraumático del estrés. El 54% mostró oleadas de miedo, el 34% presentó actividad onírica con vívidas imágenes semejantes a las experimentadas. Se observaron también reacciones de culpa y cólera. Asimismo, se pudieron detectar otros trastornos psicopatológicos: ansiedad generalizada, 18%; estados depresivos, 14%; estados fóbicos y disociativos, 2%. Solamente 0.3% requirió de hospitalización a causa de los trastornos. En otra muestra estudiada por el personal de la Facultad de Medicina, se encontró que el 72.3% no había mostrado síntomas psicopatológicos; el 18% había mostrado algunas manifestaciones de descompensación, y en el 9.5% se habían observado descompensaciones severas. A medida que trascurrían las semanas se presentaron otras manifestaciones psicológicas, que consistían fundamentalmente en estados de desilusión, apatía e incertidumbre ante el futuro. En algunos casos se observaron posteriormente cambios profundos de la perspectiva vital. El sexo demostró ser un factor de vulnerabilidad: el síndrome postraumático de estrés se presentó en el 12% de las mujeres y solamente en el 3% de los varones. Otras condiciones de vulnerabilidad fueron: la situación real de desamparo, la baja escolaridad y el haber presentado previamente trastornos psiquiátricos. El apoyo humano, familiar y social logró atenuar las repercusiones psicopatológicas. Muchas de las personas que participaron en las labores de salvamento requirieron también ayuda psicológica. La situación psicosocial generada por los sismos permitió precisar algunos mecanismos psicológicos que se pusieron en juego: la necesidad de seguir las indicaciones de un líder, la generación de sentimientos altruistas y de fraternidad y la tendencia a eludir interferencias externas. De las personas que sufrieron trastornos psicopatológicos, muy pocas acudieron espontáneamente a los servicios asistenciales de salud mental. El desastre tuvo un significado personal para cada uno de los sobrevivientes. Para muchos, el proceso de recuperar la fe y la esperanza, y reconstruir la vida, es un largo camino difícil de recorrer cuando se está solo y no se cuenta con ningún apoyo.Item Consideraciones sobre los problemas mentales y conductuales que afectan la salud en sociedades en desarrollo: el caso de México(1990) De la Fuente, Ramón; Director General del Instituto Mexicano de Psiquiatría y Miembro de El Colegio NacionalEn estos comentarios sobre la conferencia que trata de la Salud Mental dentro del ciclo dedicado al tema de "Investigación en Salud: La Declaración de Estocolmo 1990", organizado por el Colegio Nacional, se señalan las peculiaridades socioeconómicas de México, en donde coexisten los problemas de salud del mundo desarrollado con los del mundo subdesarrollado. Desde la XXVIII Asamblea Mundial de la OMS, en 1975, se declaró que los trastornos mentales son problemas mayores de salud pública, por lo que se les pidió a los estados miembros que fortalecieran sus programas de salud mental. La psiquiatría ha contribuido a este proceso estrechando sus relaciones con la biomedicina y las neurociencias, y cambiando el núcleo de sus acciones del hospital psiquiátrico a los centros de salud en el seno de la comunidad. Se están desarrollando en México estudios sobre factores sociodemográficos y psicosociales que pueden tener una importancia etiológica en psicopatología. Dos problemas en esta área son el tabaquismo y el abuso del alcohol. Sobre este último se mencionan algunos estudios relevantes, y el proyecto AUDIT, de la OMS, para detectar a los sujetos que tengan dificultades por su manera de beber. La adicción a sustancias tóxicas debe plantearse como un fenómeno dinámico y transnacional. Nuestro país presenta en este terreno un perfil muy diferente al de Colombia o al de los Estados Unidos. La dependencia a estas sustancias es un complejo fenómeno biopsicosocial aún no del todo conocido. La información disponible actualmente en México se obtuvo de una serie de encuestas efectuadas por el Instituto Mexicano de Psiquiatría sobre el uso de sustancias adictivas. Nuestros conocimientos sobre su prevalencia en la nación se ha enriquecido con la Encuesta Nacional de Adicciones, llevada a cabo en 1988 por la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud y por este Instituto. La población estudiada es representativa del 75% de la población total del país. De esta encuesta se desprende que en México predomina el consumo de mariguana, anfetaminas y sustancias inhalables, pero es necesario reforzar las acciones preventivas para evitar que se difunda el empleo de otros tóxicos de uso en otros países. Otro de los temas que se trata en esta comunicación es el de los problemas de salud mental de los niños; se estima que por este motivo, el 10% de los niños de las zonas urbanas requieren intervención especializada, al igual que los menores abandonados y maltratados debido a la pobreza y al alcoholismo de los padres. El aumento de las expectativas de vida en nuestro país conlleva el riesgo de que se presenten con mayor frecuecia enfermedades crónicas y demenciales. Aún se desconoce la prevalencia de las demencias, y carecemos de programas que estudien los problemas psicosociales y mentales de los ancianos. En la ciudad de México, entre una tercera parte y la mitad de las consultas en el primer nivel de atención es atribuible a trastornos psicosociales y psiquiátricos, principalmente la depresión y la angustia. La somatización y la elaboración mágica de los síntomas hace difícil identificarlos, pero adiestrando adecuadamente al personal se podrán diagnosticar mejor estos problemas por medio de escalas, entrevistas e inventarios adaptados a las variantes culturales. En México se ha hecho un esfuerzo para cerrar la brecha que hay entre la psiquiatría y la salud mental y el resto de la medicina, formando investigadores en las tres grandes áreas: neurociencias, investigaciones epidemiológicas y sociales, e investigaciones clínicas, pero sabemos que la salud mental sólo llegará a las poblaciones rurales y marginadas por medio de los servicios generales de salud, la educación y la participación activa de la población.Item La encuesta Nacional de adicciones de México(1990) Tapia Conyer, Roberto; Medina Mora, Ma. Elena; Sepúlveda, Jaime; De la Fuente, Ramón; Kumate, Jesús; Secretaría de SaludSe realizó una encuesta probabilística en hogares, con los siguientes objetivos: estimar la prevalencia de consumo de tabaco, alcohol y drogas lícitas e ilícitas; identificar actitudes y valores, factores de riesgo y problemas asociados al consumo de sustancias adictivas en la población de 12 a 65 años de edad, residente de las zonas urbanas del país. Esta encuesta forma parte del Sistema de Encuestas Nacionales de Salud (SENS) su diseño muestra! parte del Marco Muestral Maestro del SENS y permite obtener información representativa de la población nacional y para siete regiones. En la elaboración del cuestionario se utilizaron los indicadores propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), validados para México. Se levantaron 13 005 entrevistas, 96.7 por ciento completas y 2.6 por ciento de rechazos. En el grupo de 12 a 17 años, el 32 por ciento dedos hombres y el 23 por ciento de las mujeres ya refieren consumir bebidas alcohólicas. El grupo de edad donde se encuentra la mayor proporción de hombres bebedores frecuentes es de 30 a 39 años, con 36.3 por ciento; en las mujeres, el 34.0 por ciento de las bebedoras frecuentes se localizan entre los 40 y los 49 años. Se encontró que el seis por ciento de la población general de 18 a 65 años es dependiente del alcohol. Si contemplamos sexos, encontramos un 12.5 por ciento para los hombres y menos del uno por ciento para las mujeres. La población fumadora alcanza el 26 por ciento del total, con un 38.3 por ciento para los hombres y 14.4 para las mujeres. El 42.4 por ciento de los fumadores tiene de 18 a 29 años. Entre los fumadores cotidianos, el 17 por ciento se consideró como dependiente del cigarrillo. Sólo el 4.8 por ciento de la población refiere haber consumido algún tipo de droga al menos en una ocasión, siendo el grupo de los hombres de 12 a 34 años de edad el más afectado por el uso de drogas (8.5%). Los usuarios activos en el último año fueron 2.1 por ciento y en el último mes, la proporción de usuarios activos fue menor de uno por ciento. La droga más utilizada fue la mariguana con uno por ciento, en segundo lugar los tranquilizantes (0.4%) y en tercero los inhalantes con 026 por ciento. La droga de mayor consumo para el sexo masculino fue la mariguana y para el femenino los estimulantes. La mayor parte de las drogas ilícitas se obtuvo, por primera vez, a través de algún amigo o conocido y en la propia casa.Item La enseñanza de la psicología médica(1980) De la Fuente, Ramón
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